sábado, 2 de junio de 2012

Colaboraciones Externas


¿Y qué nombre le pondremos?... matarile rile ron…
Prof. Romy Rodríguez


Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. (Génesis 1:5)

Yahvé Dios de la tierra formó entonces, todos los animales del campo, y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para que  les pusiera nombre. Y  cada ser viviente había de llamarse como el hombre lo había llamado, ese es su nombre. (Gn.2.19)

Y el hombre  puso nombre a toda bestia y ave de los cielos y a toda fiera salvaje (Gn.2.20)

Nombrar la realidad es imperante. Lo que sea que vivimos o con quien lo vivamos, necesita ser nombrado. Esta señalización nos ubica. Nos da carácter y configura nuestra imagen, la del entorno y las acciones que representamos en el escenario en el que se realiza nuestra puesta en acción, el montaje de nuestra obra, el de nuestra vida.

Profe, ¿y qué título le pongo? ¿Está bien este título? Esta ha sido una constante, una pregunta reiterada frente a la necesidad de ponerle nombre al resultado de un proceso de producción, en el que quepa su ‘criatura’. Algunos inician su proceso a partir del mismo, como para redireccionar su tema. Otros, en cambio, se lo colocan al finalizar, reconcentrando su propósito u objetivo comunicativo. ¿Y qué nombre le pondremos?...

En las relaciones románticas, aparece bajo la expresión manida, “necesito saber cómo se llama esta relación”. Esta archiconocida frase nace de la necesidad del crédito, del reconocimiento o categoría relacional que le dará la justa dimensión a la situación. Generalmente, suele ser planteada por las mujeres. ¿Qué soy para ti y ante los demás…? ¿Un ‘agarre’?, ¿estamos saliendo?, ¿soy una amiga con derechos?, ¿soy tu novia?, ¿nos juntaremos o nos casaremos?...

¿Y qué nombre le pondremos a nuestro hijo(a)? pregunta uno de los miembros de la pareja ¿Le pondremos tu nombre o el mío? Y aparece la tentación de proyectarnos, de prolongar nuestra existencia, de buscar la continuidad y nuestra permanencia en la vida de los hijos. Otra versión de lo mismo es ponerle el nombre de los abuelos o combinaciones de las raíces paternas, que aseguren la prole. Algunas veces, mediante la fragmentación y combinaciones morfológicas se logran extraños resultados mágicos, capaces de hacer salir al genio de la lámpara y con invocaciones, pedirle que cumpla algunos de nuestros deseos y ambiciones. Otros optan por colocar el nombre del galán o de la heroína de la última telenovela o el de la pobre-fea que se convierte en bella, gracias a su adquisición de poder. Así como la imagen del efecto Pigmalión, logra su transformación con el cambio de nombre de una lengua vulgar y ordinaria en otra sonora y refinada, para situarse en una esfera social que honre y lustre su nombre e imagen.
Y luego viene el otro nombre: El apodo. Y de Ernesto, derivamos en ‘Che’, de Ramón en ‘Mon; Altagracia en ‘Tata’, de Josefina en ‘Fifi o Fifa, de Francisco en ‘Pancho’, de José en ‘Pepe’ o ‘Pepito’, y otros muchos de la vox populi, no siempre tan graciosos o cómodos de llevar.
El nombre propio es, según algunos, música divina, sobre todo, cuando es pronunciado por alguien a quien amamos. Hay quienes aseguran, poder o saber determinar, cuando son estimados, por la forma en que son nombrados. Es decir, sabemos que somos amados por el modo en que son pronunciados nuestros nombres. Habría que señalar, que hay tener una capacidad de escucha muy refinada, para no dejarse confundir o engañar por nuestras necesidades o carencias afectivas. Lo peor que podemos hacer es pronunciar o escribir erróneamente el nombre de alguien. Eso, suele ser  imperdonable para algunos.

Es conocida la situación de burlas y exposiciones a las que son sometidas algunas personas que suelen portar nombres raros o curiosos, que atentan contra la honra o dignidad de su condición, como por ejemplo: Dulce de Piña,  Dolores Fuertes de Barriga; Pequeño, asignado a un grandullón; Blanco, asignado a un morenazo etc. Es muy referida la larga lista registrada en el Padrón Electoral, que es imposible citar aquí, pero como indagación o curiosidad, sería bueno consultar.

He aquí la gran inventiva de los dominicanos puesta de manifiesto en algunos de los nombres registrados y confirmados en la Junta Central Electoral que podrían ser considerados graciosos, más que raros, pero en ocasiones son hasta comprometedores: 
Etcétera Vásquez,
Peligroso Suero
Mensa Nova
Adicto De Los Santos Solís
Seno Jiménez
Ano Castro
Naris Feliz
Gerssi Sueter,
Albenia Urss ,
Marmolite Mella,
Sanafetil Payano,
Monitor Pérez.
Sólido Fortuna
Bonita Cuevas
Datsun Ureña 

Doña Aída Bonnelly de Díaz en su obra “Retablo de costumbres dominicanas” alude a que hay nombres propios singulares

“Hoy día las fuertes influencias extranjeras inducen al uso de nombres  imposibles de pronunciar pero que dan un aire de sapiencia snobista a la familia. Así bautizaron a: Grace Indhira de Mónaco, Zuleica Lollobrígida,

Por interferencia en las leyes de ortografía tomadas por oído y no de la escritura tenemos a: Yisel, Yanet, Charli, Robi, Lliovana, Mildre, Pajcual y un etcétera de barbarismos sobre las inocentes cabecitas infantiles.” 

Otro ángulo de esta realidad de la nominación es la que encubre el nombre real o el de la función: El pseudonombre o el seudónimo. Las referencias literarias nos ofrecen numerosos ejemplos de prestigiosos escritores que han desnudado su talento literario ante nosotros, los lectores, sin mostrarnos algo tan personal como es su verdadero nombre, ese insignificante estigma que nos marca desde que nacemos. Entre los más conocidos tenemos el de Pablo Neruda o Ricardo Neftalí Reyes Basoalto.  George Sand, seudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant. George Eliot, que, en realidad, era el seudónimo que utilizó Mary Anne Evans, la autora de Silas Marner. Su carácter feminista y libertario no le permitía que la encasillasen en el papel de escritora romántica victoriana y, para que se tomaran en serio sus obras, optó por firmarlas con un nombre masculino. Stephen King firmó algunas de sus obras bajo el seudónimo Richard Bachman. El autor quería comprobar si su éxito se debía a su propio talento o, simplemente, a la inercia de las masas que contribuían al concepto de best-seller. Jean-Baptiste Poquelin, llamado Molière o François Marie Arouet, que se hizo llamar Voltaire. El nombre real de Mark Twain era Samuel Clemens y el de Lewis Carrol no era otro, sino Charles Lutwidge Dodgson. Y es que, por diferentes motivos, muchos de ellos prefirieron bautizarse (literariamente hablando) con nombres más convenientes a sus circunstancias.  

¿Y qué nombre le pondremos… a nuestro proyecto de empresa, firma o trabajo? ¿Será simbólico o solo describirá aquello para lo que servirá o funcionará? Me atraen los nombres que nos invitan al pasadizo secreto, a la aventura del descubrimiento del tesoro escondido. Aquel que emite un destello de la oferta y que es una promesa de función o servicio que valida, que la vida o el mundo será mejor. 

También se registra el nombre como credencial o acreditamiento del sitial social o moral. “He alcanzado un nombre”…“Tú te hiciste un nombre en este medio”. Implica  que cimentaste una imagen, que acreditaste un sello, una impronta, que alcanzaste logros que compartir con otros para el bienestar colectivo y el propio. Aunque no siempre sea así, porque hay quienes han cimentado su nombre en el descrédito, en la deshonra y la mentira, en la simulación o el simulacro. Son los usurpadores del sitial o la función. Pagan a Caronte, el barquero de la muerte, su peaje hacia la otra orilla. Su realidad es innombrable o renombrada en la ignominia y la maledicencia retorcida. Esa nominación no es productiva, ni fructífera. No deseo a nadie, querido o estimado, que se inscriba en este registro. 

La creatividad y la capacidad generadora de bienes intelectuales y artísticos, es otra versión de la realidad nominada de las múltiples expresiones de la luz: El prisma. Nombre diversificado y luminoso de la inteligencia múltiple. Numerosas obras reciben nombres, títulos, rótulos para difundir y ampliar las maravillosas y mágicas creaciones que nos han iluminado el camino, el trayecto, el viaje, el sendero de la vida, desde sus diferentes expresiones: la pintura, la música, escultura y literatura. Esta última manifestación del arte en la cual se concretiza la mejor expresión o versión de  "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros"  (Juan 1:1). Estas proyecciones de la luz, desde la emoción y la razón, se signan con un nombre. Sus creadores las nominan simbólica o literalmente y las obras ocupan sus espacios y dimensiones. Se nos entregan para deleitarnos y conmovernos con sus propuestas universales, y al mismo tiempo, tan singulares. Son propiedades de sus autores de las cuales se desapropian y/o desapoderan, generosamente de su autoría, de hecho, no de derecho. La simbiosis autor-obra; nombrador(a) - nombrada(o); padre- madre y criatura son invocados y evocados cada vez que entramos en su reino, en su “Paraíso perdido” o en “La vida esta en otra parte” o en “El reino de este mundo”. 

Una  de las más interesantes conexiones es la que suele establecerse entre el nombre y su portador(a). ¿Es realmente cierto el que el nombre se parece a quien lo lleva? ¿Cómo se sentirá una persona a quien llaman ‘etcétera’ o ‘virgen’ o ‘efeméride’ o clítoris’ o Hitler …

¿Y qué nombre le pondremos?... matarile rile ron… 

Sea cual sea la realidad nombrada, persona o función, servicio, cosa u objeto, deseo que esté a la altura, que honre y dignifique nuestro quehacer y sea siempre una credencial que nos abra los portales y laberínticas vías de nuestras vidas.





BIBLIOGRAFIA



Biblia Latinoamericana. (1972) Ediciones Paulinas. Gráficas Carasa. Madrid. España.

Bonnelly de Díaz, Aída. (1991) Retablo de Costumbres Dominicanas. Editorial  PUCMM. Santiago RD.




sábado, 19 de mayo de 2012

PREGUNTAS CUASI-CIENTÍFICA SIN RESPUESTAS CONCLUYENTES


PREGUNTAS CUASI-CIENTÍFICAS SIN RESPUESTAS CONCLUYENTES 

     Por siglos la humanidad ha cargado sobre sus hombros, males difíciles de lidiar, los que son como enfermedades contagiosas, o pandemias; que se esparcen por doquier de manera impune y libertina. Las enfermedades de géneros contagiosos, tienen igualmente fuentes diversas de alimentos que le garantizan una robusta existencia, enfermedades estas realmente misteriosas en sus orígenes y mutaciones, algunas de ellas endémicas, queriendo subrayar que se repiten y reciclan constantemente en el espacio y el tiempo, sin encontrar los hombres los medios más idóneos para mantenerlas en confinamiento o erradicarlas de sus territorios. 

     Quizás las fuerzas misteriosas que alimentan y promueven las numerosas plagas, que tanto daño hacen al ser humano como a los demás seres vivientes del planeta, son dignas de ser estudiadas científicamente.  Debemos reconocer que la ciencia y sus promotores han destinado inmensos recursos en la historia de la humanidad, para investigar, dar razones, motivos y fundamentos de un sin numero de los males ya  conocidos, donde el desarrollo investigativo ha sido trascendentes para el  conocimiento de las mismas, dando como resultado mejoras en la calidad de vida de ciertos grupos humanos; pero encontramos que hay temas y males que no han concertado el interés de los grupos financieros para dar con la razón de sus orígenes y posibles formas de erradicación. 

     Podríamos  elegir unos cuantos de esos temas no estudiados científicamente, como trama y urdimbre para este trabajo, pero vamos a poner sobre el tapete y como ejemplo único:         

                   La corrupción moral y espiritual del ser humano. 

     Si tomamos el término “Corrupción” dando una ojeada sus sinónimos y figuras literarias vemos que se refieren a la idea de  “Putrefacción” develando con claridad, por lo menos sus orígenes conceptuales, pero éste término contempla otras posibilidades semánticas tales como: contagio, alteración, falsificación, abuso, cohecho, y vacío.  Pero lo que no podemos ver con claridad (y que tal vez sea el objeto del trabajo), es el trasfondo mismo del asunto, por ejemplo el cohecho, que es capaz de alimentar continuamente las raíces de monstruo, una fuerza vital y sustentadora de la existencia misma del género corruptor, es como si existiera toda una cortina que oculta tras de sí los mecanismos que les dan el oxigeno necesario para una existencia poderosa. 

     Ahora bien si entramos en la dialéctica misma del movimiento, la fuente, la generatriz que promueve y da sustento a una realidad tal como la que vivimos, encontramos una ley física que nos dice que: “ una fuerza en un sentido, tiene una reacción de la misma intensidad, pero en sentido opuesto”, o sea una resistencia, la que intenta anular una acción promovida, para de este modo mantener el reposo, la inercia; lo que nos deja como razonamiento que si algo o alguien intenta oponerse a la corrupción como fuerza impulsora, encontrará una reacción en consecuencia. Pero también puede ser vista esta iniciativa como un principio, el de “la fuerza de la dinámica universal”, que trae en si misma incrustada el origen de su destrucción, como forma de garantizar su perpetuidad, mutando constantemente y evolucionando para ajustarse a los nuevos desafíos que le presenta la creación. 

     Si tomamos el tema analizándolo desde los principios dualistas, entonces será necesario colocar en dos bandos la existencia misma, donde vemos todo como: el bien y el mal, lo fuerte y lo débil, lo oscuro y lo claro, la vida y la muerte  etc. Siendo ésta dualidad la fuerza misma de la creación, medio por el cual se autosostiene.  Tal vez allí podríamos encontrar el origen de lo que estamos buscando, y la pregunta sería: ¿que fuerza vital alimenta la corrupción moral y espiritual humana? Es posible debatir el origen de esa fuerza vital que sustenta a la corrupción? ¿Puede ser que  la materia prima que conforma al ser humano, de origen carga con el “gen” de la corrupción?  

     Bueno si es de este modo, podemos suponer que es intrínseco el mal de la corrupción a la vida misma, pues lo vemos manifiesto después de la muerte del cuerpo creado, el que se terminará por podrir, corromperse su carne, para así reiniciar su proceso como materia prima universal; pero también nos podemos auxiliar de la ciencia quántica, la que ha descubierto (algo que ya se conocía hace más de 3000 años atrás) que la materia que compone al cuerpo humano y casi todo lo existente, en su mayor proporción es espacio vacío, correspondiendo de nuevo a la definición original de corrupción.   ¿Tal vez esta fuerza “la corrupción” es la energía vital que mueve la sociedad humana?  

    Doloroso sería ver todo desde este ángulo, y me imagino que fue ésta la razón que motivó a  Evagrio Póntico, al estudio tras la cortina de la psique humana, y de la problemática corruptora en sí misma, Evagrio logra vislumbrar lo que llamó “vicios malvados” que luego serían llamados como “Pecados”, donde al parecer sus exposiciones logra tocar las fronteras más ocultas de la moral humana, revelando los orígenes de éstos estados corruptos. Sin dudas Póntico pensó que si develaba al público estos intrincados laberintos morales y conceptuales, su acción y esfuerzo podría  motorizar un cambio de la convivencia humana, evitando de este modo que los inocentes feligreses llegaran a las fronteras del temido pero inquieto Infierno y promoviendo de este modo el camino al etéreo pero aburrido Paraíso, y aclaro “aburrido Paraíso”, por razones  obvias,  pues ¿seguimos o no sustentando la corrupción? ¿La corrupción no es el alimento principal que provocar el abono del trayecto al paraíso  y  el que te guía al abismo mismo del infierno? 

     Además vemos como  la mayoría de seres humanos huyen permanentemente, del camino al paraíso, y si no me crees y quieres constatarlo, solo pregunte si alguien quiere partir en su búsqueda, más aquellos entregados a la religión, o los que tienen buen dinero, esos que viven bien; solo observe los mortuorios, las misas de cuerpo presente, los cementerios; donde las personas lloran la partida de sus seres queridos, como preámbulo del viaje al paraíso, pues todos afirman que el muerto siempre era bueno y santo, entonces si eran buenos y santos y por demás se van al paraíso ¿por que lloran? ¿Acaso no deberían estar felices, o Dios es tan pesado y mal humorado? -No lo creo pues su creatividad es inmensa y su humor desbordado, vive jugando a las escondidas, es un travieso, tiene un gusto sin igual, nunca repite un atardecer o un amanecer, te manda la lluvia y algo de frío para que te acurruques con tu pareja  y tengas un buen encuentro extra sensorial- El Maestro se inventó lo cuerpos tibios, sedosos, acogedores, los acompaño con montañas y valles, o con palitos de helados de leche, duritos y dulces como la miel pero que se derriten con facilidad luego de un contacto continuo y persistente; también se inventó “el Amor”, inventó al perro, ¿acaso tienes un mejor y más fiel amigo?, inventó un planeta perfecto y balanceado, sí, le tomo muchos años, pero lo logró, ¿entonces, de que me están hablando? Realmente no entiendo ¡nada¡  

     Retornando a Evagrio, éste quizás pensó, que en la medida que le diera nombre y apellido a las intríngulis de la perversidad humana, lograría hacer reaccionar a la sociedad y promover la búsqueda de las esferas más excelsas de la conciencia original divina; pero al parecer las cosas (cambios) en el cerebro humano no acontece de este modo, y vemos que lo que se emite con voz humana, es simplemente pura ¡Información¡  La información por si sola es incapaz de transformar la mente humana, le llega, la almacena, participa del ejercicio mental, pero para que se de un cambio contundente en la conducta, y que se manifiesta de manera espontánea, sin esfuerzo, que pueda darse sin dualidad, sin enfrentamiento de intereses, sin contradicciones internas; sin dudas debe de suceder algo más, tiene que acontecer algo más contundente, y que sea capaz de  promover el cambio ambicionado. Este cambio se manifestaría como un entendimiento total, donde soy capaz de ponerme en el lugar del otro sin ninguna dificultad, comprender la realidad del entorno, sin comprometer su estabilidad misma, logrando intuir la naturaleza del escenario, sin distorsiones, tal como simplemente “es”, no como yo creo que debería ser. 

      Bueno, vemos de este modo enfrentados: conocimiento vs. Ignorancia,  la dualidad, la unidad y lucha de los contrarios, la dialéctica en puro movimiento; vemos como la información no logra en sí misma, la intensidad como fuerza  transformadora de la mente, para poder accesar la conciencia; por más  que se divulgue y se escarben los estratos de la psique humana, obtenemos como resultado: que si el proceso de entendimiento de los valores más idóneos o idealizados,  no son vivenciados por cada ser en particular, no se logra transformar los las raíces mismas de la mente. En buen español, “solo se que tengo nariz, cuando choco con la pared y emana sangre”. 

      Podemos sacar algunas conclusiones y una de ellas es que: la corrupción es totalmente coherente en si misma, hasta en su formas conceptuales e intelectuales, por ello posee una fuerza monstruosa capaz de superar  los siglos y milenios a sus fuerzas opositoras; como vemos la corrupción se auxilia de los vicios malvados de  Evagrio (la gula, la lujuria, la avaricia, la ira, la tristeza, la acedia, la vanagloria, la soberbia); puesto que allí se localizan las debilidades humanas fundamentales.  La corrupción es sinónimo de putrefacción, vemos que es contagiosa, que altera y falsifica la realidad, que logra el cohecho, y obtiene como gran resultado… “El gran vacío”.       

          



             

domingo, 22 de abril de 2012

El eslabón perdido

                              
                                          EL ESLABÓN PERDIDO


     Éste no es para nada un tema nuevo, la teoría del eslabón perdido ha sido aplicada generalmente al mundo de las ciencias antropológicas, las que tratan de encontrar alguna explicación al peculiar “desarrollo” de la especie humana, más cuando  es confrontada con las diversas especies existentes en nuestro planeta, y observando   aquellas que comparten  casi a la perfección nuestro código genético, y es cuando nos percatamos de que estas especies no han podido dar el salto a seres pensantes manifiestos, lo que deja sin respuestas a los investigadores del tema.

     Ahora bien, para el desarrollo de éste ensayo, tomé prestada la expresión “el eslabón perdido” con el fin de reflexionar sobre un sin número de comportamientos asumidos por los seres auto-llamados humanos, y  las conductas que gravitan sobre su actuar como seres sociales.  Ciertos comportamientos y conductas que han agobiado las comunidades humanas por siglos, donde podríamos señalar un conjunto de, más bien

 “in conductas”, las que  se pueden enmarcar en linderos de incompatibilidad con los principios con los que se forman los miembros de las comunidades en cuestión; a saber, valores y principios que se transfieren a sus miembros por los medios con que se  educan, los que son adquiridos en los hogares, en los grupos familiares (clanes), los centros educativos, y demás mecanismos incidentes en la formación del conglomerado social. 

    Para  ir entrando en materia, aplicamos a las  “in conductas” términos tales como: el robo, el odio, la venganza, la mentira, la impunidad, las luchas de poderes, los deseos desmedidos, la inmoralidad, el irrespeto, opulencia, la corrupción, las intrigas y muchos otros similares en sus perfiles, camadas estas de antivalores socialmente establecidos,  moralmente cuestionados, pero pobremente enfrentados. 

      Así que, la tarea que pretendemos desarrollar, es la de buscar las posibles raíces troncales de las debilidades humanas listadas, que pueden tener multiplicidad de engarces y manifestaciones, podemos pues justificarlas como distorsiones en el conglomerado social, e intentar dar con el origen que las motivó, éste será el gran desafío; desmenuzar  los elementos más primarios de los mismos, evitando caer en la justificación de las relatividades. 

     En la búsqueda de estas raíces troncales, encontramos muchos documentos (tanto filosóficos como religiosos) que les atribuyen  la existencia de estos antivalores a “principios de origen”, llamados por algunos pensadores como “pecados”; otros ilustres lo trataron de justificar como legados patrimoniales de los seres mitológicos, deidades aquellas que esparcieron estos males en la comunidad humana, como elemento de “prueba” para por este medio comprobar que las elementales criaturas humanas recién creadas, fueran aptas  de compartir sus espacios celestiales; podríamos decir que era un modo particular de verificar la pureza de las conciencias gestadas, algo así como comprobar  que eran capaces de ¡no sucumbir a las tentaciones¡, y de este modo, si la prueba era superada por los mortales, el premio sería ganar el  acceso a los planos divinos de la creación denominado como:“El Cielo”.  Visto bajo este prisma, el nivel de dificultad impuesta de inicio, daría muy pocos márgenes o posibilidades a las criaturas humanas de superar tales barreras, pues las tentaciones creadas fueron tan poderosas, que son capaces de quebrar la voluntad de las mayorías humanas, por supuesto excluyendo aquellos Pro-hombres, cuyas materias primas originarias, venían cargadas de las potencialidades cuasi divinas. 

    Todos estos principios esgrimidos por los pensadores antiguos y hasta pensadores recientes, por supuesto para mi evaluación particular,  casi nunca han llegado al fondo de la cuestión (o no han querido llegar, por razones obvias), y es por esto que he tratado de filtrar la mayor cantidad de elementos contaminantes posibles (entiéndase como contaminantes el planteamiento de otros pensadores) retándome a  intentar dar algún enfoque diferente a la cuestión planteada. Y como resultado del material filtrado, creo que la raíz del problema está en una experiencia humana muy singular, “La Esclavitud”.   

     Veamos con detalles el asunto: La esclavitud tiene algunos principios, uno de ellos se configura como comportamiento social desde los albores mismos de la mutación adquirida por el homo sapiens; justo en el momento en el que la nueva mente humana, descubre la posibilidad de subyugar a otras criaturas por algún medio,  tomando como ejemplo a esta realidad la acción de la domesticación de otras especies, para servirle al hombre de alguna manera, esto despierta en ese hombre primitivo la potencialidad de descargar en otras especies, ciertas tareas  agobiantes, tareas aquellas como en las que se involucran la fuerza motriz, imposibles de realizar por el hombre por su limitación de masa muscular; pero el hombre en el proceso, descubre también “la esclavitud humana”,  manipulación que puede ser lograda por varios medios, tales como: el engaño, el soborno, o el sometimiento por la fuerza, la manipulación, el rapto, etc. Pudiendo esto agravarse cuando se desarrollan y despliegan herramientas más poderosas, capaces de intimidar y someter a un grupo o colectivos, propiciando este  medio  el caldo de cultivo para incubar el germen fatídico. 

       Develando otras aristas, podemos ver también que cuando se generan los roces entre comunidades trashumantes, junto al  factor de crecimiento de una población particular, donde las comunidades que colindan en territorios prósperos, generaran una conducta de rapiña en su inicio; tal vez el primer elemento que prosperó en la mente colectiva fue “la envidia” (yo quiero tener lo que tiene el otro), ocupar los mejores territorios, secuestrar a los conocedores de técnicas de producción especificas,  por la incapacidad de desarrollarlas por si mismos; como también otros medios hábiles como tomar a sus mujeres y niños para hacer crecer sus núcleos comunales; más adelante se desarrolla la técnica o mecanismo de negociar, pero si no se da la posibilidad de negociar entonces se da el próximo paso es  “el robo”, naciendo de ésta forma el irrespeto, y si se es repetida una y otra vez esta conducta, nacerá “el conflicto”; si una de las partes involucradas en el conflicto de intereses  saliera vencida, nacerá entonces “la venganza”, y por el hecho de no existir mediadores para dilucidar los enfrentamientos, se genera: la impunidad, las injusticias y la violencia. 

     Ahora bien si se presentara algún tipo de resistencia, por un equilibrio de fuerzas entre las partes, aparece “la guerra”, y los botines de guerra, con el subsecuente pago a los esfuerzos realizados por el grupo de combatientes, aquellos que se hacen más poderosos  incuban a su vez las luchas de poder en los grupos, un poder manifiesto tanto a niveles internos como los externos a sus comunidades. Prosigue así el desarrollo de la sociedad  con cierta estabilidad social (opresión por la fuerza), donde se desarrollan ciertas técnicas llamadas “historias de las comunidades” las que darán legitimidad tanto a los ocupantes de territorios, como a los adquirientes de bienes espurios. Así los miembros más jóvenes de dichas comunidades, recibirán los relatos desde una realidad vivida por otros y ciertamente parcializada, llamándose a esto “educación”; mientras “la venganza” será incubada por el vencido y la lucha por liberarse será su objetivo subyacente.  Todo esto dará como fruto “La mentira” como herramienta para el vencedor, aquel que disfrutará de los bienes y servicios producidos por otros, y “El odio” y la procura de “la libertad” para el que ha sido sometido. 

     Ya en una sociedad ligeramente avanzada, la que ha creado “valores éticos y morales” como mecanismos sociales para ser implementados entre sus miembros con el fin de mantener la estabilidad, procurando así  la unidad en la organización socio político y económico creada, gestará entonces principios tales como: no robarse entre ellos, no traicionarse, respetar los bienes del otro, respetar los liderazgos tribales, no mentirse, y por supuesto amar a su prójimo, siempre y cuando sea de los nuestros, (ya que los demás caen en la categoría de “cualquier cosa”); y todo esto acarreando una contrariedad de origen para los pensadores y gestores sociales, más para aquellos que tratan de dar pureza conceptual a sus propuestas. Pensadores que al erigir los códigos morales y las leyes comunales, con la subsecuente creación de religiones acordes; buscarán  el modo de justificar lo injustificable y evitar de esta manera entrar en los “conflictos existenciales”, lo que intentará dar como solución “el olvido y la infamia” para el oprimido y” la legitimidad de la mentira y el poder” para el vencedor. 

     Como podemos ver, éste discurrir por siglos en las sociedades humanas, donde los principios y valores de sus realidades gravitan en las esferas de “lo oscuro”,  fueron originadas por vía de la esclavitud y el oprobio. Hoy de hecho, no nos escapamos del mismo patrón, solo que ha sido disfrazado de una manera elegante, los principios de la esclavitud se han perpetuado de una manera más soterrada, con todo un intríngulis no revelada del todo; pero sus orígenes están allí, solo hay que salir a buscarlos. La maestría en el camuflaje de la esclavitud con principios ignominiosos, ha sido el umbral en que se ha montado toda la sociedad humana moderna.  

     Desde los principios más burdos de la esclavitud en la edad antigua y la edad media, llegando a la nausea social de los años 1900 en adelante, hasta llegar a mecanismo de esclavitud más sofisticada que hoy conocemos, ejemplo de ello: los medios de comunicación, la salud pública, las políticas y finanzas públicas  y las ideologías, las religiones manipuladas, el poderío tanto tecnológico como militar, hasta llegar a las  farsas educativas; en el fondo, cuando se escudriña, tienen el mismo concepto, encontramos “El principio tácito de la esclavitud”, mientras que la respuesta del humano sometido a éste fenómeno, siempre ha sido la misma, la búsqueda de la libertad. Existe  algo más allá, guardado en su mente y su conciencia primigenia de los seres humanos y cualquiera de las criaturas creadas, los impulsa a revelarse al estatus quo dominante, aunque no sepa en primera instancia, la razón de su rebeldía o de su repudio,  tal vez allí encontramos el eslabón perdido. 

     Los esclavos no han podido desarrollar su filosofía, sus políticas, sus economías, sus sistemas educativos, en fin no han podido superar la ignorancia, y como fragmentos de pueblos o grupos vencidos, no han logrado cuajar causa común en el proceso de su liberación, y si en algún momento lo intentaron, cayeron bajo las garras de su propia esclavitud, recreando el patrón de su opresor.

 

jueves, 5 de abril de 2012

¿¿¿Los tiempos pasados fueron mejores???


¿¿¿LOS TIEMPOS DEL PASADO FUERON MEJORES???


     Hoy por casualidad, coincidencia, o como se le quiera nominar, abrí un armario que hacía tiempo no abría.  No se si fue un conjuro o la complicidad del día, está lloviendo, el cielo gris, encapotado, hasta romántico si se querría; un día casi festivo, que de festivo no tiene nada, pues es el anticipo de una muerte anunciada, que siglos atrás pasó. Más que festivo es un día real de duelo, para aquellos que entienden el precio pagado por un hombre, por revelar al mundo conocido, una verdad, simple y sencilla,”Seamos hermanos, libres del sufrimiento, mi Dios es un Dios de alegría, de amor, de esperanza; no un Dios colérico, vengador; es un Dios de solidaridad, que desea la liberación del ser humano atribulado, lleno de soberbias, de opulencias, repleto de concupiscencias, de corrupción, de egos intolerantes y aflicciones infinitas”.

     Por ésta simple verdad manifestada, se dio una muerte con crónica anunciada, a un hombre que hoy sigue vigente, y su ruego sigue entre nosotros como aquel día; fue traicionado por los hombres llenos de debilidades, dicípulos que entre ellos reinaba la envidia y la cobardía, pero no entre las mujeres que estoicas, por el calvario de sus últimos días, hasta la cruz y su tumba, lo seguirían; para luego quedar marginadas, por los “hombres” de esos días. 

     Abrí aquel armario, y encontré documentos antiguos, entre ellos discos LP de pasta, un viejo calendario de los mejores Ikebanas de la época, fotos de la niñez, tíos, primos, hermanos, viejos amigos, antiguos alumnos, amigas queridas, y por que no, muchas de ellas amadas. Entre otros: grabados, pinturas, acuarelas de la juventud, instrumentos musicales, una vieja biblia, y escritos de la juventud, por supuesto estos no faltarían. 

     ¡Sí, escritos!, parece que mi manía de escribir viene de lejos, pero lo más interesante, es releer lo que en algún tiempo pasado escribía; no muy distantes los temas, que hoy el tiempo puliría, bajo la mirada certera de mi profesora, y acuciosos lectores que me obligan a ser más certero, coherente, y minucioso; pero la raíz de mis intentos persiste hasta hoy día., y surgío la pregunta ¿los tiempos pasados fueron mejores?    

     Hoy me pregunto si el tiempo pasado era mejor, el mundo ha cambiado tanto en estos últimos cuarenta años, tanto que hoy muchos no lo creerían, por lo menos en mí patria, terruño querido, y dolido hasta el alma.  Recuerdo mis días apacibles pero duros, en el campo, arreando ganado, alimentando cerdos y gallinas; recuerdo que había días que podía ir al monte (bosque), supuestamente de cacería, pero poco traía de regreso, pues me poseía el embrujo de aquel lugar salvaje, lleno de aves silvestres, insectos y reptiles raros, ¿Cómo los mataría? Eran más bellos vivos, que muertos, y era un disfrute mayor oír sus cantos, sus vuelos, su alegría, siempre alertas a su mundo circundante, libres, solo se regodeaban en sus rincones llenos de olores exquisitos, monte espeso, donde el agua del arroyo corría, sin ser perturbado por las miradas de los curiosos invasores, arroyo que llegaba al río, para al final de su recorrido, formar parte de un océano salado, distante, donde se convertiría en una gota más del universo misterioso de aquellos días. 

     Recuerdo el silencio lleno de ruidos exóticos, cantos de muerte y vida, lleno de orquídeas salvajes, helechos gigantes, caobas, guamas, amapolas, algarrobos, y cuantas especies partícipes de un boque tropical húmedo, que por naturaleza abrigaría, pues allí sí que llovía, bosques que nunca hombre había pisado, por siglos de miedo, entre lo que se decía que vivía “el Baca” mitológico animal que por supuesto no existía, pero era una forma de preservar la integridad del bosque, por los viejos sabios que sabían, que si perdía el miedo, el bosque sucumbiría. Pero el miedo se perdió a manos  de la máquina infernal llamada “tractor”, la que se encargaría de romper el mito, junto a la sed de riqueza de aquellos que heredaban las tierras protegidas robadas con licencias estatales y demás tropelías. Todo paso a ser una selva de cemento, donde hoy se cosecha marginalidad, depresión, insensatez, prostitución, y fechorías. 

    Pero no se si los tiempos del pasado fueron mejores, hoy estamos todos llenos de un millón de cosas, que llamamos comodidades, seguridad, información, ignorancia, irrespeto, y cada día estamos más llenos de sufrimiento, en las grandes mayorías.  No se si los tiempos del pasado fueron mejores, pero lo que si puedo garantizar que el aire que respiro hoy  no se parece en nada como el de aquellos días, muchos pagaría por tener aerosoles que les perfume el ambiente con los aromas de aquellos remotos lugares, frutas frescas, flores salvajes, lluvias torrenciales en su justa fecha, poca ansiedad, solo para aquellos que deudas contraían, preocupación por el lujo, muy pocos, solo los que vivían en el pueblo y que la envida les carcomía, por el auto del vecino, la casa  y los muebles de lujo de algunos que  presumían, a veces más que lo que realmente se podía. 

    Que los tiempos pasados fueron mejores, tal vez sea una tontería, pero tengo a Jesús como testigo, él lo confirmaría y de que modo, pues le levantaron falsos testimonios y mentiras, su pueblo violó flagrantemene los mandamientos de Moisés, lo flagelaron, coronas de espinas exhibiría, lo mancillaron como ladrón cualquiera y hasta lo crucificarían, estoy seguro que en nuestro tiempo, eso no sucedería, puesto que a un sujeto así, no hace mucho tiempo, solamente al manicomio del 28 lo mandarían, o tal vez con una simple lobotomía, y el problemita resolvería; pero en esta época, de seguro ¡no pasaría!, bueno, dependiendo del lugar de residencia, por supuesto; pues si fuera en medio oriente de seguro lo joderían, y si en manos de los hermanos del “Sión” cayera, una mazmorra de Palatina bastaría, aquí en Occidente otro gallo cantaría, quizás un simple pastor sería, porque para sacerdote ¡no calificaría!, y si levantara escozor en la piel de aquellos que ya sabemos, con un picar de ojo, de seguro lo demandarían…   

     No se si los tiempos pasados fueron mejores, lo dudo, lo que si estoy seguro que no hemos construido sueños si no más bien pesadillas, si nos hubiéramos dedicado  a construir nuestros sueños y a buen término llevarlos, otro gallo cantaría, creo que mi gran error y el de mi generación fue ciertamente ensalzarnos en nuestros egos cienciologos, querer doblegar la naturaleza, sin pensar que quienes caerían doblegados seríamos nosotros mismos, llenos de contaminantes, inconformidad, insatisfacciones eternas y demás necedades.  No se si los tiempos pasados fueron mejores, eso lo creo una sandez, pues se puede construir un mundo mejor, pero solo si usáramos como materia prima, la sensatez, al real ser humano, íntegro, su alegría, una vida espiritual plena, libre de dogmas, y superchería.  Construir sobre la base de un Dios, no por ser único y todo poderoso, si no por ser plural y generoso, construir sobre la base de lo natural, en una convivencia armoniosa, respetuosa en todos los ordenes, nunca a espalda de lo creado y armonizado por milenios, cuya sabiduría original, estamos en pañales, para descifrar su maestría. 

     No se si el tiempo pasado fue mejor, pero me lo cuestionaría, solo revisaría los detalles minúsculos, y por supuesto nuestras estupideces, construir sobre la base de humanos centrados, fuertes en voluntad y solidaridad austera, con una resolución única y trascendente, la de descubrir que somos seres capaces de ser libres del sufrimiento, malestar que hasta hoy gravita en su lastimosa existencia, llenas de mentiras, enfermedades mentales, egoísmos e idolatrías.  El sufrimiento y la muerte  anunciada, no fue un simple pasaje de la historia de nuestra humanidad, pero lo que si tenemos hoy es pasajes a viajes, vacaciones, encuentros, escapes, solo para regresar en unos cuantos días al sufrimiento tal como el primer día.             







    

                            

sábado, 24 de marzo de 2012

FILOSOFÍA VS SOFISMA


                                          FILOSOFÍA VS SOFÍSMA 

     Existen varias teorías que estudian la posibilidad de que el campo magnético de nuestro planeta se invierta, o de que tal vez se invierta la dirección del eje mismo, dejando todo el mundo conocido patas arriba, queriendo esto decir que el polo norte pasaría a ocupar el lugar del polo sur y el sur el lugar del norte.  

     No se que tan veraces sean estas investigaciones, pero ciertamente los países ubicados en el hemisferio norte, estarán muy preocupados por las teorías de sus científicos. Todo esto por la razón de que las riquezas se han concentrado en su mayoría al norte, al igual que la “inteligencia funcional”; teniendo como contraste  al hemisferio sur, y por tanto y lógica simple, esto podría traer como consecuencia, que se inviertas los papeles (¿O, billetes?). 

     Los filósofos (entiéndase, pensadores de alguna teoría) representando al sur, que han justificado que las riquezas, (de algún modo, por obra de la naturaleza) las que se han concentrado al norte del planeta, dejando al sur con un mínimo de recursos para simplemente sobrevivir sus poblaciones; y con estos posibles cambio del eje, que no tenemos todavía la certeza, tendrán entonces los pobladores del sur,  la oportunidad de disfrutar de las riquezas por ubicaciones hemisféricas ¿???...  

    Debemos tener en cuenta que, ciertos sofistas puedan evitar que se le eche una pasta de jabón  a la sopa, esta de la teoría de riquezas por ubicaciones de hemisferios, y se caiga por la borda los manjares, cocidos en una nave sin capitán. 

   Todo esto puede ser pura especulación, (pero no tanta como la ejercida por los grupos financieros internacionales), pues las razones de la acumulación de capitales, tanto financieros como tecnológicos, concentradas máximamente en el hemisferio norte, puede deberse a que los pueblos norteños, en su mayoría, cuentan con una tradición histórica, como la cualidad de: guerreros brutales, con “principios” (si es que se puede nominar de éste modo) de invasores despiadados, los que saquean las poblaciones sometidas, sin miramiento alguno, y con la frialdad de exterminar las poblaciones que se les oponen, limpiando las evidencias hasta de las culturas existentes en la zona, si fuere necesario. 

     Por otra parte, para entender estas conductas de los pueblos dominantes, debemos comprender a cabalidad el significado del término liderazgo; donde las características de los líderes son, entre otras cosas: El poder visualizar objetivos, organizar y movilizar personas, convenciendo a los grupos a emprender tareas con fines “colectivos” que encarnados por sus dirigentes, traerá como fruto el beneficio para la mayoría, al menor costo para ellos y al mayor costo para el sometido, en otras palabras “lucrativas recompensas, por sus tareas acometidas”.

     Para lograr todo esto se requerirá de: Una maquinaria militar, bien organizada y equipada, además de moralmente comprometida, perfectamente identificada con principios, que tal vez no entiendan del todo, pues no están formados para pensar moralmente, sino para actuar en el momento que se les requiera, bajo la gracia del Dios, todo poderoso, para el poderoso.

      Por otro lado debe de existir también una plataforma financiera que sustente el proyecto, con engranajes y metodologías, claramente estructuradas,  además de contar con: filosofías, religiones, cultos, y políticas coherentes, para los fines y propósitos definidos, y ahí no hay corrupción posible. 

      Al parecer “por ser deficientes en su poder mental”, los pueblos de hemisferio sur, no han logrado consolidar este tipo de esquema, ya que sus líderes no han podido identificar los puntos comunes que los unen,  y han sido incapaces de unificar los criterios que pudieran consolidar un pensamiento diferente al sofisma que ha marcado por milenios a su comunidad; y mucho menos, desarrollar una tecnología propia que logre solventar las necesidades básicas de sus pueblos en general.

      Pero sí se cuenta con un conjunto de valores fallidos, (exceptuado la demagogia y el sofisma, por supuesto) los que ha provocado la desintegración de los principios fundamentales para que una sociedad logre identificar el objetivo común, siendo estas  manifestación las más extendida en todos los pueblos del hemisferio sur, los que sobreviven en las calamidades más austeras, mientras sus supuestos “lideres”, vivencian una bonanza, envidiada por cualquier elemento de las comunidades del norte, tomando como ejemplo, un diputado de centro América y el Caribe gana más que el presidente de un gran estado del norte, aunque sea nominal; estos son lugares donde vienen a competir los jeques de medio oriente, a ver quien tiene más braguetas que ofertar. 

     Frente a todo esto y más, lo que parece suceder es que los ejes del sur están torcidos de inicio o sus materiales de fundición son de fórmulas fallidas, genéticamente incapaz de ponerse de acuerdo, más que en solo hablar, artistas de la supervivencia personal, magos de los artilugios zancudos, y del abrazo mortal, hábiles tiradores de trapos, y carentes de dispositivos moral, solo los actos corruptos se saben proyectar en plena campaña electoral, más contra aquellos que como expertos tránsfugas, se las saben jugar y cuando traiciona a su par, se les sacan baúles de recuerdos de su inepcia pastoral,¿será ésta una herencia de los piratas y corsarios del pasado? ¿O el mecanismo implementado para corromper a los que de una u otra manera logran manipular? Un simple divide y vencerás, antigua técnica romana que tantos frutos surtió en el pasado, que hoy día no hay posibilidad de cuestionar, pues el oro negro lo ha de remarcar.  

     Bueno pero bajo esta proyección, salen desparpajados los hijos genéticamente estables y de calidad, al norte, a refugiarse en el desafío intelectual, y/o en la búsqueda de un trozo de seguridad, donde las finanzas poseen papeles infinitos, lugares aquellos donde el ego ya no quiere ninguna responsabilidad más que la propia, junto al placer de una vida de dejarse llevar; pero los invasores silentes  han transformado las bases de la vieja comunidad, ahora también pesa la sangre, y el recuerdo celular, las razas puras se extinguen y se inicia una nueva multimezcla que no sabemos todavía a donde no va a llevar.

     Al quedar menos puras sangre y los demás envejecen, y tienen que buscar el lazo y brazo solidario, y ¿a donde lo han de encontrar?, pues esta conducta solo se forja la solidaridad de la dificultad; cuando regalas lo que te sobra es caridad, cuando compartes lo poco que tienes es humanidad; solo se conoce la necesidad de la familia, cuando es escaso el manjar, no cuando te apegas por la inseguridad y/o el solo conformismo, junto a la falta de coraje, de lanzarse al vicio de la realidad; vemos como solo se gesta la gratitud con el recuerdo de la mano invisible que en algún momento pudo salvar la precariedad, un “¿vecina, no ha calentao ei caidero?, entonce coja estos viveritos y échelo en agua a hervir con sal y lo acompaña con el cariño que Dios nos da”.  

     Allí, en esos lugares remotos, perdidos en la misma nada, pero donde queda todo,  sobre todo quedan seres humanos con estas cualidades y muchísimo más, y que de una manera u otra pueden enseñan algo que la civilización pierde cada día con máxima seguridad, quedan hombres y mujeres pegados a sus tierras, a su humilde y transparente verdad, ¡déjenos trabajar! Es lo único que piden, no nos contaminen más, no queremos sus “androis, vivis, teles, transgénicos, fertilizantes, producciones  subsidiadas y demás”, solo queremos trabajar, no nos invadan con toda su porquería, se las pueden quedar; queremos aire limpio, aguas cristalinas, tierras verdes y fértiles, hombres y mujeres buenos, sin maldad, es lo que tenemos y queremos que se queden, solo hay que dejarlos trabajar.  A todos esos filósofos o sofistas del norte y del sur, donde hay poco que diferenciar, que se queden con todas sus teorías de ejes y campos; total que más nos da, el campo aquí se vive y el eje es el de las carretas, no se necesita más. Solo quieren que los dejen trabajar, es lo poco que piden los sur hemisféricos seres del más allá, hoy casi fantasmas de la humanidad…  

          



                

    

domingo, 4 de marzo de 2012

Desempolvando los místicos de Norte América


CARTA DEL JEFE INDIO SEATTLE AL SEÑOR FRANKLIN PIERCE, PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

(1854) 


     En 1854, el presidente de los Estados Unidos ofreció comprar amplísima extensión de tierras indias, prometiendo crear una "reservación" para el pueblo indígena. La respuesta del jefe Seattle, que transcribimos a continuación, ha sido descrita como la declaración más bella y más profunda jamás hecha sobre el medio ambiente. Por otra parte, muestra la diferente concepción del mundo entre los pieles rojas -para los cuales la naturaleza es sagrada-, y la civilización moderna, que ve las cosas en términos económicos.

     La dramática sentencia del gran jefe indio: "Termina la vida y empieza la supervivencia", resultó profética y alcanzó incluso a su propia hija. Alrededor del año 1890, en la propia ciudad de Seattle, el fotógrafo norteamericano Edward S. Curtis, cuya meta personal era retratar a "la raza en extinción" en el ocaso de su gloria, obtuvo la primera fotografía de una larga serie que más tarde alcanzaría la fama. La modelo fue casualmente la princesa Angelina, hija del jefe Seattle, en cuyo honor se le dio nombre a la ciudad. Consumida por el paso de los años y por la miseria, ella aceptó humildemente el dólar que Curtis le ofreció por posar para la fotografía.

     Si no atendemos al mensaje del jefe Seattle, la humanidad entera se convertirá en una doliente princesa que, como la legendaria Angelina, pose humildemente ante la lente del futuro...sin la esperanza de sobrevivir. 
 

     “El gran jefe de Washington ha mandado hacernos saber que quiere comprarnos las tierras junto con palabras de buena voluntad. Mucho agradecemos este detalle porque de sobra conocemos la poca falta que les hace nuestra amistad. Queremos considerar el ofrecimiento porque también sabemos de sobra que, si no lo hiciéramos, los rostros pálidos nos arrebatarían las tierras con armas de fuego. ¿Pero cómo podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea nos resulta extraña. Ni el frescor del aire ni el brillo del agua son nuestros ¿Cómo podrían ser comprados?

      Tenéis que saber que cada trozo de ésta tierra es sagrado para mi pueblo. La hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos... Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas. Nuestros muertos, en cambio, nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el cieno, el caballo y el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos pardos, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

      El agua cristalina que corre por los ríos y arrolluelos no es sólamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si os lo vendiésemos tendríais que recordar que son sagrados y enseñarlo así a vuestros hijos. También los ríos son nuestros hermanos porque nos libran de la sed, arrastran nuestras canoas, nos procuran peces... Además, cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestras gentes, el murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

      Sí, gran jefe de Washington: los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimento de nuestros hijos. Si os vendemos nuestra tierra tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y también suyos. Y por tanto, deben tratarlo con la misma dulzura con que se trata a un hermano. Por supuesto que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser. Tanto le da un trozo de tierra que otro, porque no la ve como hermana, sino como enemiga. Cuando ya la ha hecho suya la desprecia y sigue caminando. Deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Secuestra la vida de sus hijos y tampoco le importa. No le importa la tumba de sus padres ni el patrimonio de sus hijos olvidados. Trata a su madre la tierra y a su padre el firmamento como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas y cuerdas de colores.      

     Su apetito devora la tierra dejando atrás todo un desierto. No lo puedo entender, vuestras ciudades hieren los ojos del hombre PIEL ROJA. Quizá sea porque somos salvajes y no podemos entenderlo. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto. Quizá es que soy un salvaje y no comprendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oído. Y yo me pregunto "¿qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de una garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa?

      Soy un piel roja y no lo puedo entender. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de este mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. Cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra, cuando no sea más que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por una pradera, entonces todavía estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo. Porque nosotros amamos este país como un niño los latidos del corazón de su madre.

      Si decidiese aceptar vuestra oferta tendré que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de esta tierra como hermanos. Soy salvaje y no comprendo otro modo de vida. Tengo visto millares de búfalos pudriéndose abandonados en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué puede ser el hombre sin los animales? Si los animales desapareciesen, el hombre moriría en una gran soledad. Todo lo que le pasa a los animales muy pronto le sucederá también al hombre.

      Todas las cosas están ligadas. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurre a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres se escupen en el suelo se escupen a sí mismos. De una cosa estamos bien seguros, la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia.

     El hombre no tejió la trama de la vida. Él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizá seamos hermanos, ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día; nuestro Dios es el mismo Dios. Vosotros podéis pensar ahora que él os pertenece, lo mismo que deseáis que nuestras tierras os pertenezcan. Pero no es así. Él es el Dios por igual de todos los hombres y su compasión alcanza por igual al piel roja y al hombre blanco.

      Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña provocará la ira del Creador. También el hombre blanco se extinguirá, quizá antes que las demás tribus. El hombre no ha tejido la red de la vida. Sólo es uno de esos hilos y está tentando a la desgracia si osa romper esa red. Todo está ligado entre sí como la sangre de una familia. Si ensuciáis vuestro lecho cualquier noche moriréis sofocados por vuestros excrementos. Pero vosotros caminaréis hacia la destrucción rodeados de gloria y esplendor por la fuerza de Dios, que os trajo a esta tierra y que por algún designo especial os dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese designio es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes cocinas con cables parlanchines.



¿Dónde está el bosque espeso?... DESAPARECIÓ.

¿Dónde está el águila? ...DESAPARECIÓ.

 Así se acaba la vida y sólo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.




     Documento extraído de publicaciones de libre acceso por Internet, no es de mi autoria.



             Sin comentarios por parte de Fredy Nadal, saque cada quien sus propias conclusiones.”

sábado, 18 de febrero de 2012

FILOSOFÍA ANTIGUA O FILOSOFÍA ACTUAL???


                             FILOSOFÍA ANTIGUA O FILOSOFÍA ACTUAL.
     ¿Quién, alguna vez en su vida no ha escuchado hablar de Sócrates?  Hasta refranes que se refieren a él, de manera indirecta, tales como “¡Éste sabe más que los sabios de la Grecia!” o “¡Está muy bien, sabio de la Grecia!”.
     Lo que si podemos ver es que, realmente éste hombre (Sócrates) marcó la historia del mundo occidental, pero lo más asombroso de todo fue que jamás escribió un libro. Lo que se sabe de él, lo tenemos por los documentos legados por sus alumnos y seguidores.
     Al parecer los antiguos maestros, sabios, o místicos, tienen algo en común, pues muy pocos  de los grandes iconos de la historia de la humanidad, de cualquier filosofía, religión, civilización o continente;  han dejado algo escrito por sus propias manos, solo tenemos referencia de ellos a través de otros. Y la pregunta a hacerse es: ¿Por qué esto es así? ¿Qué acontece en la vida de estos grandes, que solo se tiene información de ellos por medio de terceros? ¿Qué les garantiza la inmortalidad, mientras que otros, en sus egos ensalzados, hacen hasta lo imposible para lograr ésta condición? 
     Aunque Sócrates no fue conocido como líder religioso, político o sindical, en lo más profundo de su legado, reposa una vivencia mística plena y realizada; era un simple maestro del Liceo, y esto me acuerda a uno de mis más distinguidos profesores, el que alguna vez me dijo “los hombres grandes del futuro, se forman en el Liceo, no en la Universidad”. Continuando con Sócrates, podemos ver en su famosa frase “Yo solo sé, que no sé nada” la última frontera de la conciencia; y la pregunta que surgiría de inmediato sería, ¿Cómo tantos hombres brillantes, siguieron a un torpe que aseveraba, que no sabía nada? 
    El método utilizado por Sócrates (mayéutica), se circunscribía ha hacer preguntas, y por medio a éstas, “iluminaba el entendimiento del interlocutor”. Decía que: según se desarrollara el pensamiento lógico, el conocimiento y el autodominio, esto habría de permitir reestablecer, la relación entre el ser humano y la naturaleza; y ésta temática se asocia de manera sesgada a la actitud mística-religiosa, hoy se conocería como un estado “Zen”. 
     Para Sócrates, la sabiduría no consistía simplemente en acumulación de información, sino en revisar y cotejar las informaciones disponibles y a partir de ahí construir conocimientos sólidos, propios y prácticos, capaces de acompañar a la ejecutoria en la realidad. De allí se deriva la unidad: “Teoría-Practica”, o “Pensamiento-Acción”. Y como podemos ver, aún Sócrates planteara esta hipótesis y la aplicara a su propia realidad 400 años A.C., la humanidad sigue envuelta en el mismo problema,  no pudiendo superándolo del todo.
     Además de  todos los elementos que adornan la figura de este gran maestro, y que le hacen compartir los mismos principios morales y éticos, de todos los grandes místicos, pensadores y maestros de todos los tiempos; podemos remarcar, su incansable lucha por superar la ignorancia; pero también Sócrates, pagaría un alto precio, corriendo con la misma suerte, de aquellos que comenten el pecado capital de: “la afrenta social y el confrontamiento con el poder establecido”.  El solo echo de revelar la verdad y educar a otros a ser libres y justos, y lo peor de todo, enseñar a poseer un juicio crítico e independiente, fue y sigue siendo suficiente, para la toma de decisión fatal. 
     La peor de sus afrentas fue, que lograba que su interlocutor descubriera sus propias verdades, y que su objetivo primordial era: “que el ser humano buscara en su interior las verdaderas respuestas” pudiendo alcanzar por este medio la compresión objetiva de los conceptos de: justicia, amor, virtud; y sobre todo el conocimiento de sí mismo y por tanto la verdadera libertad, donde afirmaba: “Solo reconociendo nuestra ignorancia, estamos en condiciones de buscar la verdad”. 
     Así obtiene nuestro protagonista de hoy “la muerte por sentencia humana”.   Sócrates fue condenado a muerte, por ser un patriota, un hombre de profundas convicciones, con una mística marcada por el amor a la humanidad; fue acusado de: “Despreciar a los Dioses Griegos y de corromper la moralidad de la juventud, que los alejaba de la democracia” (que casualidad a Buda Sakyamuni se le acuso de algo parecido, al igual que a Jesús de Nazaret, Oso, Krishnamurti, Margarita de Porete, Eckhart, San Juan de la Cruz  y muchos otros más, aún que, no todos terminaron muertos o como se dice en buen dominicano “Matados”.
      Es muy posible que Sócrates al igual que la mayoría de los maestros auténticos, inclusive en pleno siglo XXI, correrían la misma suerte que en sus tiempos remotos, aunque hoy no se les haría beber la cicuta, de seguro se usarían métodos un tanto más sutiles, astutos, planificados, oscuros; pero sin ninguna duda, métodos igualmente:       

            ………………… repugnantes……………………